A lo largo de mi carrera como escritora, traductora, especialista en SEO, diseñadora de estrategias de comunicación y creadora de iniciativas de marketing innovadoras como redes sociales y newsletters, he ido desarrollando una caja de herramientas bastante amplia.
Además de trabajar en periodismo, comunicación y marketing, también soy autora. En septiembre de 2025 se publicará mi primera novela titulada Sorte hemmeligheder en danés (que significa Dark Secrets en inglés). Será el primer libro de una serie que he ideado en torno a un mundo de alta fantasía basado en la psicología.
Al colaborar con mi editora, he aprendido que varias editoriales han decidido distanciarse de la GenAI, incluida la mía.
En Dinamarca, este artículo cuenta cómo algunas editoriales están dispuestas a probar la GenAI, pero muchas no confían realmente en ella para la redacción completa de libros. Dicen que no saben cómo se ha entrenado la máquina ni de dónde obtiene la información, así que, al faltar fuentes y desconocer el copyright original, no pueden garantizar que así no se incurra en plagio.
Otras editoriales creen que la GenAI no puede sustituir la empatía y creatividad necesarias para crear un libro, sobre todo cuando se trata de ficción. Y también lo creo: la empatía puede imitarse, pero uno la siente o no, y de cualquier manera, los lectores lo notarán.
Estas editoriales quieren publicar historias, portadas, mapas e ilustraciones creadas por personas, una postura que comparto. Porque eso es, al fin y al cabo, lo que debe ser el arte y la cultura: creado por humanos para que lo disfruten humanos, con todos nuestros defectos, emociones y diferentes puntos de vista.
Si resumimos la opinión de las editoriales, el panorama es claro: la GenAI no ha sido bien recibida en el mundo literario, ni tampoco en la traducción. Se puede perder un montón de contexto, doble sentido e incluso la magia misma de la historia; pueden surgir nuevos malentendidos si no traducimos y localizamos correctamente.
Pongo un ejemplo: una metáfora puede resultar preciosa en un idioma y ser imposible de traducir con acierto a otro, ya que al hacerlo palabra por palabra simplemente no encaja. Puede que, traducida tal cual, resulte insensible o inapropiada, o le falte ese matiz humorístico que tiene el original. Un experto sabrá esto, reformulará la metáfora con algo que funcione para ese idioma en concreto, y además mantendrá el significado central de lo que quieres decir, expresándolo de manera bella y precisa.