¿Alguna vez te ha sucedido esto?: recibes un briefing de proyecto que sabes que eres capaz de abordar, aunque no dominas todas las habilidades necesarias desde el principio. Aun así, quieres intentarlo, pero necesitas convencer al cliente de que estás a la altura. Así es como puedes asumir el reto con confianza y ganarte la confianza de tu cliente desde el primer día.
Como freelancers, estamos en constante aprendizaje y adaptación al ritmo de la economía del conocimiento. El año pasado, hice precisamente eso: dominé el vibe coding para un nuevo cliente, en un proyecto que personalmente era muy importante para mí.
En este artículo, compartiré mis principales aprendizajes para ayudarte a:
Mi consejo para otros freelancers que quieran seguir este enfoque: sé transparente sobre lo que ya sabes y lo que estás aprendiendo. Ten preparado un plan de aprendizaje concreto: saber exactamente cómo y cuándo vas a cerrar esa brecha genera confianza en el cliente, ya que percibe que el riesgo está bajo control. Vamos al grano.
Contexto
En 2002 crucé el Atlántico con mi familia en un viaje de nueve meses en un catamarán de 45 pies del astillero Grand Large Yachting. Nos entusiasmó esa travesía a vela mientras descubríamos islas y países a lo largo del Atlántico Norte. Esa temprana pasión por la aventura influyó, sin duda, en mi carrera freelance, aunque nunca imaginé que, 23 años después, acabaría construyendo una plataforma dedicada para la comunidad de navegantes de Grand Large Yachting.
Como Product Designer con 6 años de experiencia diseñando productos SaaS, llevo dos años trabajando como freelance. Mi trabajo consiste en comprender las necesidades de los usuarios y diseñar interfaces útiles para ellos. Hasta hace poco, mi labor terminaba en la fase de diseño: entregaba prototipos de alta fidelidad a los desarrolladores y esperaba que el producto final respetara mi visión. Todo esto cambió cuando descubrí el vibe coding.
Un briefing con un toque personal
En su briefing, Grand Large Yachting buscaba a alguien que pudiera crear una plataforma de intercambio de tripulación desde cero en Lovable, ya que habían probado esta herramienta de vibe coding anteriormente. También necesitaban un freelance con un perfil fuerte en diseño UX/UI, lo que confirmó mi intuición de que el mercado busca este perfil híbrido de diseñador que también construye. Mi perfil de Malt encajaba perfectamente, ya que destacaba ambas competencias.
Tras una primera conversación con el responsable del proyecto y antes de enviar mi propuesta, creé una primera versión de la página de inicio en Lovable para mostrar mis capacidades de diseño y construcción. Además de mi experiencia en navegación, mostrar ese potencial creativo al cliente antes de cerrar el presupuesto sentó de inmediato las bases de nuestra colaboración. Fue una prueba temprana de cómo podía responder a las expectativas del proyecto en un plazo breve.

El briefing era claro pero significativo: había que crear un lugar donde los propietarios de veleros pudieran describir sus planes de navegación y el tipo de tripulación que buscaban, y donde los tripulantes pudieran mostrar su experiencia, disponibilidad y destinos. Propietarios y tripulantes debían poder:
- crear y actualizar sus perfiles;
- compartir sus planes de navegación o disponibilidad;
- consultar anuncios usando filtros detallados (fechas de salida, zonas de navegación, idiomas hablados, nivel de experiencia, tipo de barco);
- contactarse entre ellos por email — no era necesario un sistema de mensajería para este MVP.
Me sentí enseguida emocionado por crear una solución que conectara a propietarios y tripulantes con pasión por el mar abierto. Para mí, esto era más que un briefing de cliente. Era una oportunidad para crear algo dirigido a una comunidad de la que yo mismo formé parte.
Aceptando el reto
Como Product Designer, ya había aprendido lo básico de Lovable y me sentía cómodo creando frontends modernos y profesionales con este creador web potenciado por IA: landing pages, vistas de anuncios, páginas de perfil, diseños responsive... Ya intuía el potencial de que diseño y código hablaran el mismo lenguaje. Con mis habilidades UX/UI podía entregar interfaces profesionales en mucho menos tiempo del que requiere el desarrollo tradicional.
Pero este proyecto de Grand Large Yachting requería más que un front end bonito y alineado con la identidad visual del cliente. Necesitaba un backend real: autenticación de usuarios, una base de datos estructurada para tripulaciones y barcos, filtros avanzados y persistencia de datos.
Fui transparente con el cliente sobre mi necesidad de ponerme al día con otras herramientas como Supabase, una plataforma backend open-source que nunca había utilizado. Quería aprender a manejarla con buenas prácticas. Confié en mi capacidad de aprendizaje rápido y, en cuanto arrancó el proyecto, me apunté a un bootcamp para equiparme antes de la primera entrega.
El punto de inflexión: un bootcamp que lo cambió todo
En lugar de pasar meses aprendiendo backend con cursos convencionales, me apunté al bootcamp de IQ Project, un programa intensivo de 8 sesiones de tarde, diseñado específicamente para enseñar todo el stack de vibe coding: Lovable, Supabase, Cursor y más.
El bootcamp se basaba en un principio sencillo pero efectivo: aprendes construyendo tu propio proyecto real, no con ejercicios abstractos. Y yo tenía el proyecto perfecto para aplicar todo. Desde el primer día, implementaba lo que aprendía directamente en la plataforma de intercambio de tripulación que había empezado a construir.
En cuestión de días pasé de "No sé cómo funciona Supabase" a configurar autenticación por email con total confianza para que los usuarios crearan sus cuentas de forma segura, además de construir la estructura de la base de datos para almacenar los perfiles. Era como el motor que funcionaba detrás: gestionaba cuentas y datos mientras yo podía enfocarme en la experiencia de producto.
Ese fue mi punto de inflexión: el vibe coding me dio la llave para pasar de Product Designer a “Product Builder”. Gracias a la IA, puedo implementar la visión de diseño de un producto completamente funcional por mí mismo, sin delegar los prototipos de alta fidelidad a un desarrollador.
Construyendo el producto, de la visión a la realidad
Comencé el proyecto haciendo las preguntas adecuadas. En los primeros talleres con el equipo del cliente, me centré en comprender la comunidad antes de diseñar ninguna interfaz:
- ¿Cuáles son los dos tipos principales de usuario y en qué situaciones reales utilizarán la plataforma?
- ¿Qué información necesitan compartir para sus próximos viajes o disponibilidades?
- ¿Qué filtros utilizará cada tipo de usuario para encontrar lo que busca?
- ¿Cómo crear una estructura de base de datos flexible para permitir, por ejemplo, que un usuario cambie entre perfil de propietario y de tripulante desde la misma cuenta?
A partir de ahí, diseñé los recorridos de usuario. Los propietarios crearían un perfil con sus datos personales y del barco —marca, modelo, número de cabinas, fotos— y luego publicarían un anuncio con su plan de navegación y requisitos de tripulación. Los tripulantes diseñarían sus perfiles con nivel de experiencia, idiomas, disponibilidad, destinos preferidos y una presentación personal.
Diseñé y construí con Lovable toda la experiencia: página de inicio, registro y login, páginas de anuncios con filtros, perfiles detallados y paneles de usuario para que propietarios y tripulantes gestionen sus anuncios. Adapté la web para que fuera responsive y los propietarios pudieran consultar anuncios desde el móvil entre escala y escala. Lovable me permitió iterar rápido y recoger feedback muy ágilmente desde el lado del cliente. El resultado fue una interfaz moderna y flexible alineada totalmente con la identidad de Grand Large Yachting.
Formando al cliente: preguntas clave para la entrega
La plataforma debía construirse en Lovable para que después el propio equipo cliente pudiera mantenerla. Por eso, la entrega iba más allá de la plataforma terminada. Como Lovable está pensado para no desarrolladores, pude formar al equipo de Grand Large Yachting para encargarse de tareas básicas de mantenimiento y actualización.

Organicé talleres prácticos para ayudar a que el equipo fuera autónomo. Preparando esas formaciones, me pregunté una serie de cuestiones que cualquier freelance que entrega un producto vibe coded debería plantearse:
En el primer taller hicimos un recorrido práctico por la plataforma y por cómo Lovable y Supabase trabajan en conjunto. Les enseñé a hacer pequeños cambios, actualizar el contenido y comprender la arquitectura del proyecto. En el segundo taller, hice una sesión práctica donde el equipo podía probar a modificar la plataforma mientras yo les guiaba.
Al final de la entrega, el cliente no solo estaba satisfecho con la plataforma, sino que se sentía capaz de mantenerla por sí mismo. Ese grado de autonomía es algo que el desarrollo tradicional rara vez brinda a equipos no técnicos.
El cambio del vibe coding en mi carrera freelance
Mirando atrás, este proyecto marcó un antes y un después en mi manera de ver mi propio trabajo.
Antes de conocer el vibe coding, habría diseñado la experiencia de usuario para la plataforma y se la habría entregado a un developer para implementarla. Habría tenido poco control sobre el resultado final y el bucle de feedback entre intención de diseño y producto real habría sido lento y poco predecible.
Hoy en día, puedo llevar un proyecto desde la investigación de usuarios hasta el producto en vivo, y con una calidad que sorprende de verdad a los clientes. Puedo testear con datos reales, detectar problemas de UX en producción y corregirlos al momento.
El enfoque de vibe coding, combinando herramientas con IA como Lovable con un backend robusto como Supabase, ha ampliado radicalmente lo que ofrezco como freelance. Recomiendo a cualquier diseñador freelance que pruebe un proyecto vibe coded, incluso aunque no se sienta preparado del todo. La curva de aprendizaje es más corta de lo que parece y colaborar con una comunidad de builders como IQ Project puede desbloquear una nueva categoría de proyectos para tu carrera. De hecho, la plataforma de Grand Large Yachting es mi actual proof of concept y me ha permitido conseguir otros proyectos vibe coded desde entonces.
Para clientes potenciales: si tenéis una idea para un MVP que necesitáis poner en marcha rápido, este es exactamente el tipo de reto en el que ahora me siento cómodo como nuevo embajador de Lovable.