No hay proyecto sin sorpresas. Uno de los retos más memorables fue cómo
gestionaban los OE los datos de direcciones. En lugar de tener una visión unificada, las
direcciones de las OE estaban dispersas en varios sistemas: las direcciones de los
asegurados en los sistemas de gestión de pólizas, las direcciones de los siniestros en los
sistemas de gestión de reclamaciones y las direcciones de facturación se gestionaban por
separado. Cuando propusimos consolidarlas en una sola entidad con identificadores
únicos, algunas OE se opusieron, argumentando que era poco práctico, sobre todo en
entornos multilingües. En realidad, les resultaba difícil extraer y unificar las direcciones.
Para responder a sus preocupaciones, propuse una solución preparada para el futuro en la
próxima versión del modelo: enriquecer los datos de las direcciones con la latitud y la
longitud para que sirvieran de identificadores únicos. Aunque este enfoque requería un
compromiso a largo plazo, ayudó a aliviar las preocupaciones inmediatas y nos permitió
avanzar.
Otro reto provenía de las distintas infraestructuras de datos entre las OE. Mientras algunas
utilizaban plataformas modernas como Snowflake, otras dependían de sistemas heredados,incluidos los mainframes. Esta disparidad significaba que las métricas clave, como la prima bruta suscrita PBA), a menudo no estaban disponibles de forma coherente. En algunos
casos, había que utilizar sustitutos, lo que requería una validación adicional para garantizar
la exactitud.
Navegar por puntos de vista diversos
Las diferencias en la forma en que los grupos de negocio veían los datos añadían otra
capa de complejidad. Por ejemplo, la Oficina de Datos del Grupo, donde yo trabajaba, daba
prioridad a una perspectiva de suscripción (UWY), mientras que otros se centraban en las
métricas contables (ACY). Esto dio lugar a otro conjunto de sesiones, alinear estos puntos
de vista requirió un trabajo detallado, la creación de ejemplos, comparaciones y
explicaciones, lo que permitió llegar a un consenso. Estas sesiones requirieron mucho
tiempo, pero también fueron gratificantes al mismo tiempo.
Integrar modelos 3NF antiguos en el marco Data Vault también resultó complicado. Algunos
de estos modelos estaban basados en XML, con relaciones que no se correspondían
claramente con la nueva ontología. En este caso, mi papel fue más allá de la
implementación técnica: tuve que guiar al equipo a través de las complejidades de conciliar
estas diferencias manteniendo la integridad del modelo unificado.